Lo primero que oigo al empezar el día es la melodía de mi despertador. La melodía me gusta pero he empezado a odiarla solo por el hecho de que me despierta por las mañanas. Después de prepararme para ir al instituto, salgo de casa y junto con mi amiga Cristina voy hacia el coche de mi padre para ir al instituto. Al llegar nos dirijimos a clase de informática. La clase de informática es la única clase en la que nos separamos. Después de dos horas seguidas de informática, nos dirigimos hacia la clase de matemáticas. Después de matemáticas vamos al patio, creo que todos estarían de acuerdo si digera que es el mejor momento que tenemos en el instituto. Después del patio tenemos educación física, para las chicas de mi clase y para mi es un infierno y la peor clase de todas. Cuando por fin suena la sirena indicando que acaba la clase de educación física, nos dirigimos hacia la clase de castellano. Después de castellano tenemos otro patio que dura menos que el primero. A veces veo a mi primo en el instituto ya que estudia en primero de bachiller. Después del patio toca sociales y después física y química. Cuando toca la sirena para irnos a casa en mi cabeza suena una canción de gloria y me entran unas terribles ganas de teletransportarme hacia mi casa. Y esto es todo sobre un martes en el Leonardo da Vinci de Alicante.